4. Una revolución sin política cultural , es una revolución sin rumbo…

 

Félix Sautié Mederos  

MIS COMENTARIOS DEL DÍA

Un dilema importante para un país en su gobernanza, es la necesidad de establecer o no una política cultural; por cuanto, lo que comporta no es tan simple como parece, ya que constituye una opción imprescindible en lo filosófico y en lo conceptual en sentido general que se encuentra enclavada en las esencias mismas de la superestructura de la sociedad, con la complejidad que ello conlleva. En este orden de cosas, tenemos que, en mi criterio, una Revolución sin una política cultural definida, podría convertirse en una revolución sin rumbo. Ya que la Revolución social, considero que es la más importante acción cultural de una nación y de un país. Fidel ha planteado que salvar la cultura es lo más importante en los momentos críticos. 

Aunque esto que planteo es una verdad objetiva y subjetiva, hay quienes preconizan que la mejor política cultural es una no política que no posea límites de referencias. Con lo que, en mi opinión, se presentan como detractores de lo planteado por Don Benito Juárez, el Benemérito de América, a quien parafraseo, en el sentido que los derechos de las personas llegan hasta los límites de los derechos de los demás.  Lo que extiendo al contenido de lo que considero una necesaria política cultural; en cuanto que la cultura, ha de tener límites de referencias determinados a llegar hasta donde se encuentran las esencias de la identidad nacional y los intereses esenciales de la vida y el movimiento, ya que contra de la identidad de las personas y de las esencias de la vida, nunca  debería ser  lícito accionar negativamente y/o a favor de su destrucción, así como de la injusticia y de la ignominia; lo que podría determinar la destrucción del país y de la nacionalidad en sí mismas. El fascismo esencialmente, toma como principal objetivo enemigo a la cultura, a los artistas e intelectuales.

En el caso de la cultura literaria y artística, hay además otros límites de referencia determinados por la falta de calidad, las vulgaridades, las banalidades y las chabacanerías contra los sentimientos de las personas e incluso de las esencias de la identidad nacional. Definir cuándo se presentan, estas desviaciones y hechos negativos, es un asunto complejo que requiere de una efectiva claridad de juicio, dado la complejidad de todo lo cultural. 

Bueno en realidad, en verdad es un ámbito muy complejo por cuanto depende, de juicios subjetivos basados en definiciones esenciales y conceptos éticos superestructurales.

En Cuba desde los principios de la Revolución Triunfante de 1959. Fidel se ocupó de plantear las esencias de lo que sería y es actualmente, la Política Cultural de la Revolución cubana, en un discurso pronunciado como Conclusión de las reuniones con los intelectuales cubanos efectuadas en la Biblioteca Nacional los días 16, 23 y 30 de junio de 1961, conocido como “Palabras a los intelectuales”, que en la actualidad cumple su 60 Aniversario de haberse pronunciado, en mi criterio muy personal con una total vigencia actualmente y en el tiempo transcurrido.

Aunque lo más importante es el contenido completo de su discurso, entonces caracterizado en mi criterio por una franqueza descarnada y profunda que  Fidel planteó durante toda su vida ejemplar, hay unos párrafos esenciales que tan tempranamente han caracterizado la política cultural de la Revolución cubana que mantienen su vigencia esencial en el tiempo transcurrido que admiramos en su 60 aniversario y que en mi opinión se extenderán en lo adelante con una vigencia cada día más renovada. Cito textual, algunos párrafos que considero determinantes: 

-       …El pueblo es la meta principal.  En el pueblo hay que pensar primero que en nosotros mismos.  Y esa es la única actitud que puede definirse como una actitud verdaderamente revolucionaria….

…  La Revolución solo debe renunciar a aquellos que sean 

incorregiblemente reaccionarios, que sean incorregiblemente contrarrevolucionarios…….  La Revolución tiene que comprender esa realidad, y por lo tanto debe actuar de manera que todo ese sector de los artistas y de los intelectuales que no sean genuinamente revolucionarios, encuentren que dentro de la Revolución tienen un campo para trabajar y para crear; y que su espíritu creador, aun cuando no sean escritores o artistas revolucionarios, tiene oportunidad y tiene libertad para expresarse.  Es decir, dentro de la Revolución. Esto significa que dentro de la Revolución, todo; contra la Revolución, nada.  Contra la Revolución nada, porque la Revolución tiene también sus derechos; y el primer derecho de la Revolución es el derecho a existir.  Y frente al derecho de la Revolución de ser y de existir, nadie     —por cuanto la Revolución comprende los intereses del pueblo, por cuanto la Revolución significa los intereses de la nación entera—, nadie puede alegar con razón un derecho contra ella.  Creo que esto es bien claro…

... ¿Cuáles son los derechos de los escritores y de los artistas, revolucionarios  

o no revolucionarios?  Dentro de la Revolución, todo; contra la Revolución, 

ningún derecho (APLAUSOS). Y esto no sería ninguna ley de excepción para 

los artistas y para los escritores.  Esto es un principio general para todos los 

ciudadanos, es un principio fundamental de la Revolución.   Los

contrarrevolucionarios, es decir, los enemigos de la Revolución, no tienen 

ningún derecho contra la Revolución, porque la Revolución tiene un derecho:  el derecho de existir, El derecho a desarrollarse y el derecho a vencer.  ¿Quién pudiera poner en duda ese derecho de un pueblo que ha dicho "i Patria o Muerte!", es decir, la Revolución o la muerte, la existencia de la Revolución o nada, de una Revolución que a dicho "¡Venceremos!"?  Es decir, que se ha planteado muy seriamente un propósito, y por respetables que sean los razonamientos personales de un enemigo de la Revolución, mucho más respetables son los derechos y las razones de una revolución tanto más, cuanto que una revolución es un proceso histórico, cuanto que una revolución no es ni puede ser obra del capricho o de la voluntad de ningún hombre, cuanto que una revolución solo puede ser obra de la necesidad y de la voluntad de un pueblo.  Y frente a los derechos de todo un pueblo, los derechos de los enemigos de ese pueblo no cuentan….

 

En mi opinión, lo esencial en este discurso de Fidel al respecto de lo que sería y es el nudo principal de la Política Cultural de la Revolución Triunfante se encuentra expresado en estos párrafos del Discurso de Fidel cuyos 60 años de haberse pronunciado, estamos conmemorando y que mantienen su vigencia total en los momentos de agresiones oportunistas y vergonzantes que estamos enfrentando.

 

Así lo pienso y así lo expreso en mi derecho a opinar con mis respetos para la opinión diferente y sin querer ofender a nadie en particular.

 

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