3. Nuestra concepción es socialista y nuestra política ha de ser socialista en cualquier circunstancia que se nos presente

Félix Sautié Mederos 

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UNA REFLEXIÓN NECESARIA.

Todo lo que escribo siempre lo hago con mis respetos por la opinión diferente y nunca trato de ofender a nadie en particular; menos aún de manera velada. Escribo sobre hechos y realidades que incluso muchos los he vivido y/o conocido personalmente. No tengo cartas escondidas. Menos aún lo hago, en momentos tan complejos y difíciles que trato de describirlos con claridad, a partir de mi experiencia acumulada y de lo que me dicta mi conciencia desde los años 50 hasta la fecha, así como de mi definición sin ambages a favor de la Revolución cubana de la que soy un participante activo y comprometido. 

Considero, que vivimos momentos en los que la definición personal es decisiva y en los que no debe haber dudas para defender la Revolución y salirle al paso a los enemigos declarados o encubiertos e incluso aclarar bien las cosas con los que plantean dudas y son partidarios de una política de concesiones a una democracia de vocación burguesa; la que en mi criterio debe ser rechazada siempre al calor de lo que nos planteó el Che en el sentido de que “con el Imperialismo ni tantico así”. Nuestra concepción es socialista y nuestra política ha de ser socialista en cualquier circunstancia que se nos presente.  

Cuando me expreso de actitudes y me refiero a grupos implicados, me cuido mucho de no atacar a alguna persona en específico; pero cuando tengo que referirme a lo individual, lo hago con nombres y apellidos, así como significando con claridad el o los hechos que lo identifica, pero con énfasis específico en lo conceptual y no en lo individual. Lo importante en mi criterio, son las actitudes en sí mismas; las personas, en mi consideración, son las que tendrían que reconocerse o no en su implicación concreta. 

Considero que estamos en unos momentos cruciales; en los que especialmente vivimos sin la presencia de Fidel, a quien nadie lo puede sustituir en su genialidad y capacidad para hacer Revolución. 

Las nuevas generaciones que por Ley de vida han asumido los timones de mandos de la sociedad, considero que tienen una responsabilidad muy compleja y difícil que la están cumpliendo con valentía y entrega personal; por tanto, hasta el final de mis días me sumo a ellas. Es lo que considero mi deber revolucionario, en las postrimerías de mi vida. 

En mis últimos “Comentarios del Día”, me he concentrado en la defensa contra los ataques oportunistas y cobardes plagados de mentiras e insultos improcedentes que ahora pretenden expresarlos con un uso falso de la libertad de expresión como manto de lo subversivo que aplican descarnadamente para dañarnos en nuestra recuperación y desarrollo de la economía, especialmente del turismo que es una fuente básica de nuestra economía.

Todo lo trato de expresar con un lenguaje adecuado, porque siempre he procurado de distanciarme de lo chabacano, banal e insultante. Pienso que se puede estar en contra; pero, con respetos por las personas, aún por las que se consideren indignas y enemigas. Creo que lo más importante, es concentrarse en las actitudes más allá de lo personal específico, porque en definitiva cada cual es responsable de sus hechos y de su conciencia; y como tal tendrá que rendir cuentas a la vida y al pueblo soberano. 

Tengo mi opinión personal sobre el ejercicio de la defensa a ultranza de la Revolución cubana; y no me escondo para expresarlo explícitamente con toda franqueza. Creo que en estos momentos estamos siendo atacados con el uso de todas las armas posibles.  No me molesto porque me digan que soy un oficialista de la Revolución, porque los revolucionarios cubanos estamos en el Poder del pueblo y solo respondemos ante el pueblo en su conjunto que es el verdadero soberano; y a nadie más en particular.  Recuerdo de nuevo lo que expresa al respecto el artículo 4 de la Constitución de la República que cito textual por su importancia decisiva, en especial en las circunstancias actuales:“ARTÍCULO 4. La defensa de la patria socialista es el más grande honor y el deber supremo de cada cubano. La traición a la patria es el más grave de los crímenes, quien la comete está sujeto a las más severas sanciones. El sistema socialista que refrenda esta Constitución, es irrevocable. Los ciudadanos tienen el derecho de combatir por todos los medios, incluyendo la lucha armada, cuando no fuera posible otro recurso, contra cualquiera que intente derribar el orden político, social y económico establecido por esta Constitución”

 

Y quiero añadir el artículo 62 que también cito textual: “ARTICULO 62. Ninguna de las libertades reconocidas a los ciudadanos puede ser ejercida contra lo establecido en la Constitución y las leyes, ni contra la existencia y fines del Estado socialista, ni contra la decisión del pueblo cubano de construir el socialismo y el comunismo. La infracción de este principio es punible”

En consecuencia con lo expresado, me he manifestado abiertamente a favor de los criterios y denuncias que ha planteado en tres artículos publicados en las últimas semanas por el General Fabián Escalante con el título “Reflexiones sobre la actualidad cubana”, en el sentido de que estamos siendo objetos de una Guerra de Cuarta Generación orientada por la CIA con los propósitos según algunos “pacíficos” con vistas a unas proyectadas huelga y manifestaciones en octubre- noviembre del presente año; que recomiendo encarecidamente que sean leídos y tomados muy en consideración. Finalmente, quiero expresar que en su tercer artículo el General Escalante señala en su párrafo conclusivo, un criterio que comparto en su totalidad dirigiéndose a los que proyectan las mencionadas manifestaciones, que textualmente cito:

 

“Usted puede estar descontento o se contrario al Socialismo, ese es su derecho constitucional, además puede expresar sus opiniones públicamente, pero lo que no puede hacer, es actuar y conspirar, con apoyo extranjero, contra el orden legal establecido, como también se impide en todos los países del mundo, sea cual sea su filiación política. Usted no tiene ningún derecho a infundir el terror mediático, a envenenar con mentiras y manipuladas informaciones a la opinión publica cubana. Ese derecho no se lo concedemos.”

Así lo pienso y así lo expreso en mi derecho a opinar y a defender la Revolución cubana, con mis respetos para el pensamiento diferente y son querer ofender a nadie en particular.