9.  La alta abstención del 6D y el cómo se consuelan los tísicos. ¿Y el chavismo qué?

Eligio Damas

             La alta dirección del gobierno y del Psuv, que son las mismas y únicas personas y hasta divinas si se quiere, algo así como jueces y partes, ya están haciendo correr el diagnóstico que la altísima abstención se explica en las sanciones de Trump y el Covid.

             Hasta la pandemia, que ha sido como una tabla de salvación para Maduro por diversas razones, entre ellas haber sido una de las pocas cosas que ha enfrentado con éxito, también se convirtió en una especie de distracción o burladero ante la inconformidad popular plenamente justificada por tantas cosas, ahora le asumen o mejor le disfrazan de chico malo que impidió a la gente llegarse en abundancia a las urnas y no simplemente a votar, sino a algo más específico, a hacerlo por los candidatos escogidos cuidadosamente por Maduro y sus socios. Por eso vuelven a decir que “el chavismo se abstuvo, solo votó su parte dura” y que ese “chavismo abstencionista” sigue apoyando al gobierno y emergerá de sus madrigueras, en un verdadero momento apremiante, cuando eso que los venezolanos llamamos “de las chiquiticas”.

            Hay en esto algo curioso. Según la narrativa oficial, las sanciones son la culpa de todo, que no haya gas, agua, gasolina, la luz vaya y venga, el salario sea una miseria, la educación está entrando en una crisis de enorme magnitud, la gente no tiene lo mínimo para atender a su familiar enfermo y tampoco para enterrarle como simple cristiano, que buena parte de los funcionarios se roben todo lo que esté a su alcance, la mayoría de quienes gobiernan y tienen responsabilidades en gran medida no saben ni para qué están allí y paremos de contar. Como que Maduro está rodeado de malos funcionarios y dirigentes porque, por culpa de las sanciones, no puede escoger unos mejores.

           Pero siendo así, como demasiado obvio, el pueblo y hasta buena parte chavista, no lo entiende y menos acepta como explicación.

          Y decimos lo anterior porque 69 % de quienes tienen derecho a votar, incluyendo ese universo que suelen llaman el “abstencionismo crónico”, no admite que esa sea, por lo menos, la única o determinante razón de las calamidades que el venezolano está viviendo y aun siendo así, como afirman quienes gobiernan, no parece estar dispuesto a aceptar que todo continúe como viene y menos dispuesto a inmolarse por Maduro, acólitos y herederos.  

 

          Dicho de otra manera, de los 21 millones de votantes unos 14.700.000, que dejaron de votar, incluyendo el abstencionismo crónico, no entiende ni acepta las explicaciones del gobierno, según las cuales no pega una ni que batee con un remo, por culpa de las sanciones.  

      

Como tampoco le entiende, pretenda pasarse así toda la vida, hasta que se mueran de las mismas calamidades nuestras, quienes todavía no han nacido, con tal que Maduro y hasta su descendencia de toda naturaleza se mantenga en el poder, como si el goce nuestro estaría justamente en eso. 

      

Esta mañana de lunes 7D, un alto personaje del gobierno, a quien me abstengo de nombrar de manera deliberada, decía como gozoso que estos resultados eran una muestra que el venezolano los quería allí donde ahora están hasta la eternidad. Pasó por alto que el venezolano votante, de esos 21 millones, el 82 por ciento se abstuvo o votó contra ellos. Pues es un maniqueísmo, una maniobra de baja estirpe, decir que el 62 % de los venezolanos votaron por sus candidatos, cuando en realidad sólo lo hizo el 18 % del total de votantes. De cada 100 venezolanos con derecho al voto, sólo 18 lo hicieron por los candidatos del gobierno. No creo que esto hubiera alegrado a Chávez, a quien le animaba un proyecto de cambio para lo que se requiere el concurso y apoyo de las mayorías.

        Por supuesto, no aceptamos como válida las posiciones de determinados gobiernos como el relativo a EEUU, la UE y otros tantos más. Pues el número de participantes, quienes pudimos hacerlo según nuestra absoluta voluntad, pese la poca significación, no le resta legalidad al acto.

        Las elecciones en los países europeos y en los mismos EEUU, salvo la reciente, por la forma de la participación, vía correo y el rechazo despertado por Trump, suelen ser de muy baja participación. Igual sucede en muchos países de América Latina, donde Colombia, cuyo gobierno acaba de desconocer los resultados electorales por lo que estamos comentando, pese eso es, para decirlo como su compatriota Gabriel García Márquez, la “crónica de una muerta anunciada”, bate todos los records de abstención y nadie, dentro ni fuera, ha caracterizado esos procesos como ilegales.

        

Pero si es verdad, lo sabíamos de antemano, que los gobiernos de esas naciones, aprovecharían cualquier excusa, como la baja participación, para darle sustento a lo que de antemano calificaron como ilegal. Aunque la participación fuese alta, ellos encontrarían algún motivo para decir lo mismo que ahora dicen, porque eso lo decidieron de antemano.

        Y sabiendo eso, era necesario, vital, por lo menos, quitarles esas banderas. Es decir, lo que ahora dicen Trump, Guaidò, la UE y hasta ese grupo agonizante que llaman de Lima, lo esperábamos.

         Pero también esperábamos que el gobierno, por su parte, diese la explicación que ahora da, como que las sanciones que sirven para curar todo mal, como también para causarlo y el Covid, son las exclusivas causas de una derrota descomunal que, mi amigo Juan Veroes, bien ha calificado como “un triunfo de Maduro”, pero una derrota del chavismo.

https://www.aporrea.org/ideologia/a298010.html

        Pero lo lamentable de todo esto, lo que más nos deprime, es que quienes dirigen al gobierno y partido, el Psuv, dan una muestra más de una muy mala concepción y práctica; eso de cobrar y darse el vuelto, que los sujetos a evaluación sean al mismo tiempo evaluadores, salgan a explicar los resultados intentando imponerle a la gente, sus propios militantes, una lectura errada, ocultando sus errores, que va a profundizar los males. 

        El triunfalismo que prevalecía entre la gente del gobierno, tanto como que Maduro habló de renunciar si perdía o en el menor de los casos, cuando decidió rebajar su oferta a integrar un gobierno de coalición no con las fuerzas pertinentes sino con quienes les ganaran, pese lo interpreté como una oferta engañosa, un gesto desesperado de incentivar al voto hasta el límite para él soportable, les hizo creer que ellos por su lado, arrastrarían una enorme cantidad, mucho más allá de lo que suelen llamar el voto duro.

        Pero en lugar de asumir lo acontecido con humildad y abrirse a un diálogo con el país, los descontentos por las malas políticas gubernamentales, la alcahuetería frente a los ineptos y hasta corruptos, lo que es todo un cúmulo de realidades que la gente bien conoce y el desdén por todo aquel que no se someta a sus dictados y complicidades, vuelven con soberbia a dar explicaciones ajenas a la realidad que a nadie convencen y menos satisfacen. Y lo más triste, ponen a sus humildes militantes, a repetir la cartilla como loros y explicar lo que sucedió el domingo como una victoria contundente, como que sacaron el 62 % de los votos y ganaron mayoría determinante, calificada o absoluta en la AN. Pero ocultan, como antes dije que, de cada 100 ciudadanos con derecho a votar, solo lo hicieron por ellos 18.

       Hasta ya le están diciendo a su gente que, “el chavismo”, al que suponen apoyando a Maduro como si fuese Chávez, se abstuvo y sólo el “duro” salió a votar. Es decir, hay según ellos, un chavismo que no salió a votar por la pandemia, porque las elecciones estas poco interés tenían, pero están allí dispuestos a hacerlo cuando lo perciban necesario, como esos 4 millones de milicianos, quienes al parecer fueron de los pocos que votaron o son de quienes quedaron a espera “de un lance más estratégico y audaz”. 

         Hay pues con el gobierno, según la explicación acomodaticia y hasta como pueril que desde allí se da, un chavismo, que para ellos les respalda en el repliegue, vivo y expectante.

        De ahora en adelante, es posible, pese lo que ha dicho ya el grupo de Lima y la UE, pudiera el gobierno llegar a acuerdos con Biden, en los términos que, hasta el hijo del presidente Maduro, no sé si por heredero o militante del Psuv con jerarquía, anunció, lo que el mismo presidente ha venido diciendo en los últimos días, pero lo harán no en mejores en condiciones que si la participación electoral hubiese sido realmente exitosa.

        Y como dijimos en artículo anterior, no es valedero, honesto ni racional, al intentar explicar lo acontecido el domingo 6D, comparar estas elecciones con unas cualquiera para escoger alcaldes o diputados. En estas elecciones, el gobierno de Maduro también se jugaba a Rosalinda, casi como si estuviese asistiendo a un referendo revocatorio o a una elección presidencial. Tanto fue eso así, que él mismo estuvo metido de lleno en la campaña y puso a disposición del Psuv todo recurso pertinente y posible, sin cuidar le acusasen de ventajismo.

        Ayer domingo 6D, el ganador, como aquellos boxeadores que logran la victoria por puntos, habiendo tenido que boxear hasta que sonase el campanazo final, llegó a su esquina dando traspiés y sostenido por sus segundos. Y del chavismo, aquello de lo participativo y protagónico, del respaldo abrumador, creciente y mayoritario, ¿dónde está?

© APICALTERNATIVA- Año: 2021- Revista:  ENERO 2021