8. Diosdado Vs. Jorge Rodríguez ¿quién sería el sucesor? ¡Abran 

Eligio Damas

            Dos días atrás, alguien publicó un tuiter en el cual, por lo que ha venido viendo, señaló que Jorge Rodríguez se preparaba para ser el sucesor, en el caso que los acontecimientos llevasen a una elección adelantada o las cosas transcurriesen con la normalidad constitucional.

            No me sorprendió para nada el comentario y dos inmediatas respuestas dadas al mismo, llenas de entusiasmo y hasta un poco “imponentes”, en favor de Diosdado. Por lo menos, esa fue la medida a la cual tuve acceso en los pocos y fugaces momentos que a esos predios me asomé.

           En estas dos respuestas no hubo evasión en torno al planteamiento y mucho menos aquello de “lo primero es la unidad”, sino se produjo como una pequeña espita, un breve, pero rutilante escarceo, se escaparon los gases, en favor del ahora vicepresidente del partido, quien cada vez que, de alguna manera, alude al asunto de las relaciones internas del Psuv y gobierno, pone por encima de todo la necesidad de conservar la unidad, porque, para él, hay que ser “leales siempre y traidores nunca”. 

             Es decir, “por ahora” y hasta cuando se pueda, aunque bien sabe que ese momento llegará, de ese asunto no se habla. “Todo tiene su tiempo” y “eso está ya determinado por los más altos designios”, pudiera decirse Diosdado, algo así, como haciendo honor a su nombre. Pero “la procesión marcha por dentro”, por eso, cuando ese alguien que puso el tuiter relacionado con el cómo apresuramiento del actual presidente de la AN y por la “intensidad” de la actividad que despliega, aunque en ella procure que quien hable de salario, se limite a decir que no hay real para pagarlos por culpa del imperialismo, lo que no es muy popular y atrayente que digamos, tampoco un llamado a luchar para establecer la justicia sino a un conformarse y dejarse de esas vainas, inmediatamente saltaron dos liebres a dejar constancia que, pase lo que pase, así sea, como decía Chávez, dado “un hecho sobrevenido”, el prevenido al bate, es Diosdado.

          Uno, que está muy lejos del escenario donde se representan los hechos, que no es una obra de teatro, sino “la vida misma”, los hechos verdaderos y, aunque tiene el “oído parao”, nada sabe de la intimidad y los detalles. Pero pese esto, hay como unos guiones o manuales, que aun siendo ellos imperfectos, algo hablan del asunto. Claro, siendo eso, manuales, no dicen la verdad, son algo así como “aproximaciones lejanas”. Es decir, que pese sus defectos, algo tienen de la realidad, aunque sea detalles. Y esto, pareciera decir al principio que, el juego está empatado, pero con ligera ventaja para Rodríguez, como estando en la parte de abajo del 9no., tuviera un hombre en segunda con un solo out, que, con un hit bien colocado, el hombre en base pudiera venirse al plato y matar el juego.

          Veamos por qué decimos esto, pese lo poco que sabemos. 

           Cuando se instaló, ahora en enero la AN, sabíamos y lo dijimos, fue un elemental razonamiento, Diosdado dejaría de ser el presidente del Poder Legislativo. Aunque siendo jefe de la fracción mayoritaria y apabullante, de hecho, seguiría allí como jefe.

          Y no dejó la presidencia porque había terminado su labor en la ANC, que bien pudo continuar dado su poder y el tamaño de lo que se maneja allá adentro, sino porque venía un proceso doble, a lo interno con los nuevos aliados, esa oposición conformada por los partidos que fueron al proceso electoral, de una parte; la oposición esa que, por razones conocidas por todos, se abstuvo y pudiera ser capitalizada por Capriles u otro cualquiera que decidan o acepten en la Casa Blanca. Y a lo externo, en el campo de la diplomacia, el relacionado con el cambio de gobierno en Estados unidos. Se fue Trump y llegó Biden y con estas nuevas condiciones, aunque sea, como dice Vladimir Acosta, puro “maquillaje”.

         Y dado esos cambios y el carácter o imagen de Diosdado, es como muy natural que, el gobierno por lo menos en lo que a eso se refiere, ofrezca también otra imagen. Diosdado necesita, esto bien lo sabe y no va a poner empeño en contrariar, cuando lo que sucede, a larga, pudiera favorecerle, algo así, que alguien se ponga adelante y le desbroce el camino. Y nadie mejor que, quien ha venido manejando el asunto del diálogo de parte del gobierno. 

          Pero nosotros pensamos y eso dijimos, que seguramente Diosdado sería retribuido de nuevo con la vicepresidencia Ejecutiva para uno de los suyos. Aunque también que, posiblemente, eso no sería para ya, esperarían un tiempo para que el colectivo no hiciese esas asociaciones de intercambio. Y todavía eso no se ha hecho. Y dado esto, uno podría también darle otro punto en contra el nativo de El Furrial y en favor de la gente de Maduro. Aunque, es valedero todavía decir, “hay que darle tiempo al tiempo”.

           Pero también es cierto que, Diosdado sigue controlando el partido y ahora más, es su vicepresidente, de hecho, jefe, vocero, líder en la calle y en todas las instancias y, es posible que ahora, como antes quiso Elías Jaua hacerlo contra él, pudiera apelar a lo que antes, en tiempos de Chávez, se había venido haciendo, como la elección por la base, para decidir asuntos vitales como una candidatura sobre la cual no hallen como ponerse de acuerdo en conciliábulo o para eso deforme de cooptar. Y en esta instancia o proceder, pareciera que, Diosdado llevaría la ventaja. No sólo porque ejerce control de buena parte de la “maquinaria” del partido, sino porque J. Rodríguez, en ese escenario, no parece apropiado para competir con él y el descontento adentro cunde.

          Y más, nos parece ahora no apropiado para Rodríguez, quien acaba de arrancar con pie de plomo o como también se dice en el lenguaje coloquial, “con un tiro en un ala”. Su abierta oposición a que se abra el debate en la AN acerca del salario, lo que fue una bandera y oferta electoral, lo que pasaría por revisar políticas económicas, monetarias, fiscales, impositivas, etc. del gobierno, puesta de manifiesto con su descarga y limitaciones contra Oscar Figuera, le van a restar fuerza en las bases del Psuv. Pues aparte que en ellas hay mucha gente influyente de la izquierda que ansía eso se discuta y aborde, también hay mucho de eso en las bases y, pese Diosdado sobre eso se mantenga a distancia y callado, saldría favorecido con en esa disputa y, en el futuro, cuando las circunstancias lo demanden, podría sacar esa carta.

          Es cierto que Rodríguez intenta imprimirle a la AN un ritmo, presencia que no tuvo la ANC con Diosdado como presidente y hasta ganarse el respaldo de la oposición parlamentaria, menos la del PCV y con su evasión frente al asunto del salario, quizás hasta de los grupos económicos que antes pudieron verle como enemigo por su origen, pero la candidatura presidencial del Psuv, a corto plazo o cuando lo determina la constitución, en condiciones de normalidad, deberá ser resuelto a lo interno de este partido y en estas circunstancias y por lo antes dicho, Diosdado retoma aliento.

         Pero, además, volviendo al pasado, aquí bien se sabe que Chávez, antes de su último viaje a Cuba, se vio obligado a escoger sucesor y a todas vistas, entre Maduro y Cabello. Antes hemos dicho, escogió tomando en cuenta que el primero, en aquel momento, estaba mejor preparado en el manejo de la política, lo que tampoco habla de muchas distancias y, además, contaba con estructuras paralelas dentro del Psuv que trabajaban su favor y propio proyecto, como el partido al que antes perteneció, que se sumergió en el “chavismo” sin desorganizar ni desarticular sus líneas y estructuras semioficiales, pagadas por el Estado, como el Frente Francisco de Miranda. Y eso bien lo sabía el comandante y lo tomó en cuenta para decidir. Había que darle preferencia a quien en aquel momento estaba mejor preparado y en ventaja de los dos y significaba menos peligro de ruptura. Pues además contaba con la lealtad de Cabello, dado el vínculo que les unía que pasaba por esa disposición militar de acatar la disciplina y esperar su turno.

          Ahora la cosa es diferente. Diosdado, pese lo que cada quien piense, ha crecido y quien diga lo contrario, estaría negando la realidad y cosas elementales de la vida. Pero, además, la posición suya es ventajosa, su oponente no tendría el respaldo de Chávez para el chavismo “difuso”, emocional, que es una muy buena cantidad, en el cual está internalizada la idea que el turno que sigue es de Diosdado; el presidente, a la mayoría, esa que tiene derecho a voto hasta en lo interno, no le ha satisfecho y más bien le recuerda y anhela, los “felices” momentos de cuándo Chávez. Y para remate, el “furrialense” es el jefe indiscutido de la maquinaria partidista, pues minimizó al “Frente Francisco de Miranda”, “Somos Venezuela” y para remate es el jefe de la inmensa fracción parlamentaria en la AN. 

            Tampoco se siente obligado a acatar mandato alguno, no tiene jefe, a nadie por encima y, al contrario, supone y da por hecho, si es que no lo sabe porque eso no le dijeron, que luego vendría él. No será este un “hecho sobrevenido” ni azaroso.

© APICALTERNATIVA- Año: 2021- Revista:  MARZO 2021