8. ¿Pedro Castillo “El Resentido Social”, Hasta Ahora Le Gana A Una “Inocente Paloma” A La Mala, Keiko Fujimori?

Eligio Damas

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            Una de las “verdades” que, los medios y la prédica verbal de los “tanques pensantes” del modelo económico imperial capitalista, han logrado imponer en buena parte de la mente colectiva, es aquella según la cual, todo aquel que se manifieste ante las injusticias del mismo y partidario, aunque sólo sea de introducir reformas para hacerlo menos cruel y maléfico con las multitudes, a las cuales suele marginar y condenar a la pobreza y abandono, es considerarle y se le considere un “resentido social”. Lo que significa, lleno de odio, ánimo de venganza y deseo de hacer daño.

         Entonces luchar contra la pobreza, marginalidad, explotación desmedida, es propio de los “resentidos sociales”, más si estos provienen de los grupos humildes de la población. La expresión, entonces, sugiere que el luchador social por la justicia, el equilibrio y en consecuencia por la transformación del modelo económico capitalista y sus rasgos inhumanos, es sólo un ser lleno de odio por los demás, por la especie humana y, en consecuencia, despreciable. Lo hermoso y digno de respeto, es hacerse solidario con el capitalismo y sus prácticas que hasta contradicen los valores más sublimes de cualquier religión y cultura sana.

         Si quien hace causa común contra los desequilibrios e injusticias del modo de explotación capitalista, no proviene de los sectores humildes, sino es un personaje sensible, estudioso e inteligente como para, pese su origen captar aquello o se trata de un académico, es un vulgar “comunista”, lo que sería algo así como un delincuente, mafioso y hasta un demonio enviado de Satanás mismo.

        Tal concepto lo elabora la clase dominante, la clase alta en sus laboratorios de propaganda y los lanza a través de sus medios y lo curioso y triste es que, una multitud de afectados, golpeados por las injusticias del sistema, se vuelven cómplices de tal campaña o siembra, como para reproducirla en gran escala. Y es tan curioso esto que, gente humilde, víctimas del capitalismo, del Estado que le sirve, como trabajadores, hasta maestros, están entre los tantos que se hacen portavoces de tal prédica.

       Esta mañana revisando la página de Facebook, en un espacio donde suelen encontrarse trabajadores de la educación, lo que significa gente de origen humilde y víctimas del capitalismo, encontré eso del “resentido social”, aplicado a Pedro Castillo, quien hasta ahora está ganando las elecciones en Perú y, casualmente, maestro de profesión y, quien por serlo, una de sus propuestas, es mejorar sustancialmente el modelo educativo peruano que es muy deficiente, margina a buen parte de la población y paga muy mal a los educadores.

       Por supuesto, quien eso escribe, reacciona no por sus intereses de clase o mejor en función de su rol profesional, sino de una “verdad” de embuste-embuste que le instalaron en el cerebro sus naturales enemigos, dada su poca capacidad crítica y formación intelectual. Pero lo curioso, triste y a veces hasta risible, es que ignora por completo lo que intenta juzgar y, cree que con ese simplismo del “resentido social”, estar emitiendo un juicio sabio que encierra toda la verdad.

      Se pasa por alto que, al maestro, educación y particularmente la pública, la verdad, no los van a defender quienes son los responsables de los desequilibrios que el modelo capitalista genera.

       Es posible que, Pedro Castillo, de resultar ganador, no termine siendo lo que el pueblo peruano, los maestros de escuela, los niños marginados esperan y necesitan, pero no por él mismo, sino por toda la agresión que se le vendrá encima, como que ya, ahora mismo, los operadores cambiarios comienzan a provocar depreciación del Sol, la moneda peruana, frente al dólar y todo de lo que son capaces los agentes del capital y la política de la derecha y que él, es posible, carezca de medios, como asesores y acompañantes preparados y perspicaces que le ayuden enfrenar todo eso con éxito. Veamos como los manipuladores de la economía ya comienzan a operar; siga el enlace:

 

https://www.elnacional.com/mundo/el-mercado-se-desploma-y-hay-temor-a-una-fuga-de-capitales-en-peru-ante-posible-triunfo-de-castillo/

       Pero siendo Pedro Castillo un maestro, un docente de profesión y con estudios avanzados, lo que explica en buena medida haya llegado hasta donde ahora está, es poco probable sea pertinente, acertado, más desde la lejanía, calificarle como “resentido social”. Y lo digo, siendo un maestro de profesión y vocación, de origen humilde, que bien sabe que ser esto, implica ser ajeno al odio, la envidia y el deseo de poseer lo que no me he ganado. El docente, hablo de quien lo es de verdad, pese las dificultades económicas que siempre le han acompañado, más las de ahora en Venezuela, no abjurará nunca de serlo y eso implica vivir limpio de odio y envidia. Sería bueno que muchos docentes pusiesen empeño en conocer los detalles de la vida de grandes maestros como lo fueron Simón Rodríguez, Andrés Bello y Paulo Freire. Y en este caso, cuando hablo de sus vidas, quiero llamarles la atención acerca de lo atinente a sus orígenes y dificultades económicas, todo lo que padecieron ellos y sus familias. Y no creo que, en ninguno de ellos, dignas figuras de la educación y de la vida toda, se le pueda hallar motivos para pensar que fueron “resentidos sociales”. Más bien, su obra toda, estuvo llena de amor, bondad y poesía.

             ¿Pero quién es la señora Fujimori?

             Cuando leo a un maestro y hasta docente que presume de académico, sin sustento, sino por el origen humilde de Pedro Castillo, su condición de maestro y militante de la izquierda, que es algo como por demás común, porque el maestro, por él mismo y sus muchachos, está acosado por la injusticia y en consecuencia llamado a erradicarla, pienso en un triste y digno de lástima personaje que no sabe lo que hace y se deja insertar en la campaña de los poderosos y empresarios de la mentira y el odio. Y es triste, además, porque opina en un tema de lo que nada sabe, sino impulsado por lo que le dijeron o le llegó por las redes.

           La señora Keiko Fujimori, no sólo es hija de Alberto Fujimori de quien casi todo el mundo despierto sabe de quién se trata. Está preso, sometido a una muy larga condena de 25 años por “homicidio a 25 personas y dos secuestros”, sin contar una multitud de delitos que no entraron en el juicio, incluyendo el peculado o corrupción. Ella fue su cómplice, pues ejerció durante el mandato de su padre como primera dama de la república, en sustitución de su madre, dado que, empezando aquél a ejercer la presidencia, esta le planteó el divorcio.