4. Héctor Rodríguez, Gobernador De Miranda: “No Vamos a Sacar a la Gente de la Pobreza Para que se Vuelvan Escuálidos

Eligio Damas

           La frase entre comillas en el título, la copié, textualmente, de lo dicho por Héctor Rodríguez, actualmente Gobernador de Miranda e importante figura del gobierno, en un acto donde habla a una nutrida audiencia. Es, como solíamos decir, “una copia al caletre”.

          En primer término, debo decir que, en un artículo de Einstein Millán Arcia, en Aporrea, encontré que, según él, Rodríguez había dicho, “A los pobres los mantendremos pobres”. Por supuesto, Millán Arcia no hizo mención específica del personaje, pues se limitó a decir eso “dijo un pupilo de la revolución”. https://www.aporrea.org/energia/a299577.html

         Pero no se quedó en lo que dijo, sino que puso una dirección electrónica, a la cual accedí y me hallé un video, que permite al lector comprobar la veracidad de lo que de allí tomé. Buscar en https://www.youtube.com/watch?v=y7jb4koFi1M.

            Leer esa frase me impactó e interesó sobre manera, porque pudiera darme pistas acerca del plan, proyecto o cómo se llame de lo que el gobierno tiene para el futuro nuestro; un asunto al que no le veo pie ni cabeza. Y esto es, limitarse a igualar por debajo y por lo bajo. Hacer a todo el mundo pobre. Sólo que en lo que en Venezuela realmente acontece y en verdad no es sólo aquí, sino también de donde se copiaron el plan, a quienes hacen más pobres de lo que antes eran, es a los trabajadores todos; pues los ricos siguen siéndolo y a la vieja casta se le une un poco de la nueva nacida, en buena medida, en los fragores del mal proceder, lo que en el capitalismo mismo es un delito e inmoralidad. Es decir, el plan iguala por debajo, haciendo al pueblo y los trabajadores todos pobres, al límite de la “precariedad” y arriba a unos pocos iguala en la riqueza excesiva. Es todo un plan burgués y contrario al interés de los trabajadores.

          En efecto, Héctor Rodríguez, pues es su figura y voz inconfundibles, dice a los allí presentes, como quien está confesando un secreto, pues es resaltante como asume el tono propio de cuando eso hacemos, lo que sigue entre comillas:

          “Estamos haciendo el esfuerzo de sacar a los sectores más precarios de esa situación”. 

           Por supuesto, es como demasiado obvio decir que, el esfuerzo estaría dedicado únicamente a sacar a mucha gente de la precariedad. Y esa frase, lanzada como quien se confiesa, pareciera llena de ternura y amor. Hasta para que uno se enternezca también y, estando allí, estalle en aplausos y hasta en todo gesto necesario por agradecer a Dios, a quien aquello dice y más aún, a quienes todo ese amoroso plan han ideado.

            Pero Rodríguez, en aquella confesión, pero en un tono como de “no se lo digan nadie”, en su propia voz agregó:

              “No es que vamos a sacar a la gente de la pobreza para llevarla a la clase media para que se vuelvan escuálidos”.

            Si el lector tiene dudas, lo que sería bueno y saludable, hay que dudar, sobre todo ante cosas como estas, vaya al enlace y mátese por su propio pulso; de esa manera se asegura y nos ayuda con el fin de este trabajo.

             Rodríguez, quien no es un cualquiera, pues pese todo es gobernador de una entidad federal importante y hasta miembro de la alta dirección del partido de gobierno, piensa que elevar la calidad de vida de los pobres más allá de un límite que roza con lo precario, no es el fin de ellos, pues eso es un riesgo que no están dispuestos a correr. Nunca tratarían de sacar a la gente de la pobreza sino del estado precario. Si, según él, superar esa raya, por encima de lo precario, implicaría perderlos, volvernos reaccionarios. Pues se es inexorablemente reaccionario y contra revolucionaria o en fin escuálido, si se deja superar lo precario. Y el plan, sin que él lo haya dicho, para que tenga efecto, implica que, a los trabajadores todos habría que igualar y volverlos, como efecto están haciendo, pobres, hasta el límite de lo precario.

              ¿Y cómo sacarían a los “más precarios de esa situación? Pues por visto, no quitándole a los ricos por alguna vía, porque eso sería peligroso para quienes ostentan el poder, sino a trabajadores que antes que estuvieron muy encima de la línea de precariedad, como docentes, médicos, técnicos, etc.?   Por eso, por ejemplo, se anulan los contratos colectivos.

             Entonces, la finalidad de la revolución y el revolucionario, es prodigar, extender la pobreza y si es extrema mejor, en el límite de lo precario. La pobreza material y la intelectual también. El propósito es evitar que el ciudadano se vuelva escuálido.

             Para Chávez, un escuálido, era aquel que estaba contra su proyecto y como en eso estaba la minoría, los pocos, entonces les llamó escuálidos. ¿Y cuál era el proyecto de Chávez? Pues volvamos a sus tiempos. Que la gente toda viviera de la mejor manera. “El vivir bien”, solía decir el comandante. Lo suyo era que los escuálidos dejasen de serlo; es decir al revés de lo que dice Rodríguez.

             Según Rodríguez, su plan y el de todos ellos, es que la gente no se vuelva escuálida. ¿Y qué es para el joven que tiene de la política la idea, precisamente en un país donde ella para la historia de izquierda está llena de sacrificios, dolores, temores y abnegaciones, que es sólo para mantenerse en el poder por todo lo sabroso que eso significa y reporta, volverse escuálido?

             Al parecer, según él y ellos, volverse escuálido ya no es estar contra el proyecto de Chávez, sino que la gente aspire a vivir cada vez mejor. Lo que parece lógico y humano y lo que el comandante quiso, para él y para ellos, es un pecado, un defecto, un malestar, que hay que combatir. 

              De donde la tendencia no debe ser mejorar la vida de la gente común, del pueblo, los trabajadores, para que no se vuelva escuálida, sino hundirla cada vez más en la pobreza, hasta igualar a todos los pendejos; porque arriba, según el modelo, estará la clase que les asegura el poder fáctico, los empresarios y los ricos que surgen de los vericuetos ilegales e inmundos.

              En la pobreza, sobre todo esperando que el amo decida mandarles el bono o dejarle caer las migajas, la gente se acostumbra, no aspira mejorar, no reclama, pierde la fe, moral y hasta entereza para el reclamo. Y para Rodríguez y todos aquellos que atesoran y abrazan el “proyecto”, quien aspire vivir mejor porque lo merece, ha cumplido con su deber, ha trabajado, estudiado y formado para servir, es un “escuálido”. Lo que nadie tiene que ver con el uso que Chávez le dio a esa palabra.

              Los maestros que reclaman sus derechos, se respete su contrato, los obreros de Sidor, quienes justamente hoy, paralizan parte de la empresa, porque su salario, como el de todos los trabajadores es una miseria, son escuálidos, según el juicio y el hondo saber de Héctor Rodríguez.

              ¿Qué importa, si habiendo logrado darle al pueblo todo, como repetía Chávez, “la máxima felicidad” que pude, deba irme porque más no se me ocurre, ni me da mi entendimiento, para producir riquezas con el trabajo de todos, tenga que venir otro u otros en sustitución mía a mejorar lo hecho?

              ¿Qué es lo importante, cuál es el objetivo, mantener al pueblo atado, suplicante, de rodillas, perdida la conciencia, implorando mis limosnas, sin metas ni ambiciones, a cambio por mi vote y me mantenga en el poder?

               El plan entonces es extender la pobreza hasta el límite de la precariedad, que nadie se vuelva exigente y con derechos. Mantener al trabajador a base de dádivas, bonos para que se sienta obligado a cumplirle al patrón con su voto. ¿Qué diría Chávez, si está “sembrado” y de arriba mira y oye? ¿Cuánta no será su arrechera?

              ¿Ese concepto es digno de llamarse revolucionario y coherente con el pensamiento de Chávez?

© APICALTERNATIVA- Año: 2021- Revista:  MARZO 2021