13. La Triste Historia De Los Pobres Del Mundo

Hedelberto López Blanch

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El número de pobres en el mundo aumenta cada año debido a varios factores como los violentos cambios climáticos que producen sequías, huracanes, terremotos, inundaciones; la aparición desde febrero de 2019 de la pandemia de covid-19 y sobre todo la indolencia de regímenes capitalistas neoliberales cuyos gobernantes piensan en incrementar sus riquezas en detrimento de las mayorías. 

Esa conjunción de factores ha provocado que en el mundo ya  existan 840 millones de hambrientos al sumárseles otros 130 millones que pasaron a esa deleznable lista en 2020.

Un informe del Estado Mundial de la Seguridad Alimentaria y  Nutrición de Naciones Unidas explica que alrededor de 132 millones de personas sufrieron una situación de “hambre crónica” durante 2020 y se sumaron a los 708 millones que vivían en esas circunstancias en 2019.

Los expertos de organismos internacionales indican que Asia es el continente con mayor número de hambrientos con 382 millones, seguida de África, 250 millones y América Latina y el Caribe con 50 millones. La cifra total se completa con los que se encuentran en esa categoría en Europa y América del Norte.   

Como un complemento directo en esta lamentable situación, ha quedado demostrado que los regímenes capitalistas neoliberales no han sido capaces de resguardar a sus pobladores de los efectos peyorativos producidos por la pandemia de coronavirus.

Los altos costos de la atención médica privada usados en los tratamientos contra la covid, no pueden ser pagados por muchos habitantes que se ven obligados a recluirse en sus casas y buscar remedios caseros o medicamentos más baratos los cuales, en la mayoría de los casos, no son efectivos y la trágica muerte los alcanza. 

Para agravar la situación de millones de personas que sobreviven en este mundo cada vez más desigual, otra mala noticia se les viene encima. 

Según la Organización de Naciones Unidas para Agricultura y la Alimentación (FAO) los precios mundiales de los alimentos volvieron a subir en abril por 11 meses consecutivo.

La organización divulgó que el índice de precio mundial de alimentos promedió 120.9 dólares en abril, 2,2 % más que en marzo, y un 30,8 % interanual por lo que alcanzó el nivel más alto desde 2014  

Este índice es una medida de la variación mensual de los costos de la canasta y consiste en el promedio de cinco índices de precios de la cesta básica en relación con las exportaciones de cada uno de esos productos.

La FAO informó que en abril, el azúcar tuvo un alza de 3,9 %  y alcanzó más del 60 % en relación con 2020 debido al lento avance de la cosecha en Brasil y los daños causados por las heladas en Francia.

En el caso de los aceites vegetales, creció 1,8 % en abril debido a aumento de las cotizaciones mundiales del aceite de palma por temor a que las producciones fueran más lentas de lo previsto. Los valores de los aceites de soya y colza se incrementaron aun más mientras que los de las carnes bovino, ovino y porcino se elevaron 1,7 % y los de la de aves de corral no tuvieron cambios.

Los cereales, se alzaron 1,2 % y 26 % desde 2019. El maíz subió 5,7 % y 66,7 % con respecto al pasado año resultado de siembras menores de lo previsto en Estados Unidos, Argentina y Brasil.

En medio de este escenario, en 2020 y 2021 ha crecido la inseguridad alimentaria aguda, debido a conflictos, crisis económica exacerbada por la pandemia y el embate de fenómenos naturales.

La red mundial contra la crisis alimentaria avizora un 2021 muy difícil pues en el pasado año, 155 millones de personas en solo 55 países estaban en situación de crisis, lo que representó alrededor de 20 millones más en relación con el último informe. Asimismo, 28 millones en 38 países se hallaban en situación de emergencia alimentaria y entre los más afectados se encontraban República Democrática del Congo, Yemen y Afganistán. 

Dominique Burgeon, director de emergencia y resilencia de la FAO aseguró que para evitar que estalle una crisis generalizada en 2021 se necesita con urgencia acciones humanitarias para salvar vidas y medios de subsistencia a gran escala. 

Antonio Guterrez secretario general de la ONU significó que este informe es una lectura desalentadora por el alza de personas en condiciones de inseguridad alimentaria aguda las cuales necesitan asistencia nutricional rápida. Se debe hacer todo lo posible, dijo, por frenar ese círculo vicioso y abordar la eliminación del hambre como base para la estabilidad y la paz, a la par de transformar los sistemas alimentarios para hacerlos más inclusivos, resilientes y sostenibles. 

Otro fenómeno que golpea a las naciones son los altos niveles de endeudamiento que han adquirido desde hace décadas y que se reforzaron con la pandemia.

En América Latina y el Caribe, informó la CEPAL, esta situación también ha puesto en crisis la posible recuperación económico-social.

Todos los países latinoamericanos han sufrido un deterioro de la situación fiscal al aumentar la deuda del 69,8 % al 79,3 % del PIB entre 2019 y 2020, lo cual la convierte en la región más endeudada del mundo en desarrollo y la que tiene el mayor servicio de deuda externa en relación con las exportaciones de bienes y servicios.

Esa es la triste historia de los pobres en este mundo neoliberal tan desigual y que cada día, con más fuerza, los pueblos claman por la adopción de un nuevo orden internacional más justo.

 

 

 

El Bogotazo nunca ha terminado en Colombia

Hedelberto López Blanch

Jorge Eliécer Gaitán tenía parte de razón cuando afirmó: "La oligarquía no me mata porque sabe que si lo hace el país se vuelca y las aguas demorarán cincuenta años en regresar a su nivel normal". Gaitán no previó que la oligarquía, como siempre hacen las fuerzas de derecha asesina a cualquier costo, pero sí tuvo luz larga al aseverar que la violencia duraría largas décadas. 

Y es que la inestabilidad y el terror de esa colonia estadounidense en América del Sur ha durado y persistido desde que el abogado y político liberal fue asesinado al recibir tres balazos al salir de su oficina el 9 de abril de 1948, lo cual generó revueltas que se extendieron por todo el país, conocidas como el Bogotazo, con saldo de más de 3 000 muertos e incontables heridos. 

Las enormes manifestaciones que actualmente y desde el pasado 28 de abril de 2021 han desbordado las principales ciudades de la nación (Bogotá, Cali, Cartagena, Santa Marta, Medellín) y que ya han dejado saldo de 45 muertos, más de 1 000 heridos y 430 desaparecidos, confirman la continuación del Bogotazo a lo largo de 73 años. 

El reciente clamor social estalló contra la reforma fiscal que intentó imponer el régimen de Iván Duque, bajo las orientaciones del expresidente y jefe de la ultraderecha colombiana, Álvaro Uribe. 

Pese al retiro de la medida por parte del gobierno, las protestas populares no han cesado debido a la situación de pobreza (50 % de los habitantes), la desatención social en salud y educación, la represión y asesinatos contra miembros de movimientos sociales, progresistas y exguerrilleros y la proliferación del narcotráfico.  

Ante tamaña felonía, los defensores a ultranzas de la “democracia neoliberal capitalista” han callado: Estados Unidos, la OEA, el Grupo de Río y la Unión Europea. Washington posee en esa nación siete bases militares, y utiliza a ese país como un centro de operaciones de inteligencia contra gobiernos y movimientos progresistas de la región y principal abastecedor de cocaína para los consumidores estadounidenses.

Pero recordemos el Bogotazo, inicio de esta historia de sangre, represión y violación de los derechos humanos en la nación andina. 

Tras el asesinato de Gaitán, las fuerzas de derecha con la anuencia de la policía y el ejército fueron implacables en la persecución contra los elementos progresistas.

Como chivo expiatorio del asesinato fue puesto Juan Roa Sierra, un albañil de 26 años oriundo de Bogotá, pero se conoce que varios individuos encubiertos también estaban a su alrededor el día en que Gaitan recibió los tres balazos.

Una fuerte teoría indica que el asesinato resulto de una conspiración de la agencia central de inteligencia (CIA) que se denominó “operación pantomima”, que formaba parte de lo que se conoce como “la doctrina Truman”, impuesta por Estados Unidos para acabar con la creciente expansión del pensamiento comunista en el mundo, la que también fue puesta en acción para el derrocamiento de Jacobo Arbens en Guatemala en 1954, del dominicano Juan Bosch en 1963, del brasileño Joao Goulart en 1964, de Salvador Allende en Chile en 1973, de la presidenta argentina María Estela Martínez de Perón en 1976, del hondureño Manuel Zelaya en 2009 y otros más que se hacen incontables.

El ex agente de la CIA, John Mepples Spirito, narró en una entrevista, que le asignaron la misión de infiltrarse en el movimiento universitario haciéndose pasar por un estudiante italiano nombrado George Ricco y mantener informado a otros agentes de la CIA que se hallaban en Colombia. 

La misión específica era concurrir a las reuniones estudiantiles, observar las “tendencias políticas” y fichar a los educandos que tenían más arraigo y prestigio.

Mepples averiguó que los estudiantes apoyaban al político y candidato presidencial Jorge Eliécer Gaitán de ideas socialistas y si ganaba las próximas elecciones sería una amenaza para los intereses de Estados Unidos en Colombia.

La CIA entonces trató de sobornar a Gaitán y le ofreció ser catedrático en derecho penal en universidades de Roma o París, además de dos extensas fincas en Colombia y el financiamiento de estudios para sus hijos en cualquier país de Europa. 

Al denegar las proposiciones, la CIA contrató a Juan Roa (ya había realizado algunos trabajos a la embajada de Estados Unidos) para que lo asesinara y después se le garantizaría la fuga del país. Consumado el hecho, Roa fue capturado y linchado por la población que respaldaba a Gaitán. Se conoce que otros individuos participaron en la ejecución del líder político pero lograron fugarse.

Una multitud llevó el cadáver de Roa hacia la plaza Bolívar, frente al Palacio presidencial donde se reunió gran cantidad de personas. Francotiradores de la guardia presidencial comenzaron a disparar contra la muchedumbre que se mantuvo en la Plaza hasta que aparecieron cinco tanques militares enviados por el mandatario conservador, Mariano Ospina, los que abrieron fuego indiscriminado contra los manifestantes con saldo de más de 300 muertos.  

Tras el Bogotazo hubo un período de cinco años denominado “la violencia” que dio paso en 1953 a la dictadura del general Gustavo Rojas Pinilla, la que duró hasta 1957.

Pinilla estableció una implacable represión bajo el título del “enemigo interno”. Entre otras ocurrió la masacre de nueve estudiantes a manos del Batallón Colombia, que protestaban por el asesinato  en la misma Universidad Nacional de su condiscípulo de cuarto año de medicina Uriel Gutiérrez.

De marzo a junio de 1955, fuerzas militares arremetieron contra las regiones del oriente de Tolima, estableció campos de concentración y la aviación bombardeó con napalm las zonas de campesinos que protestaban contra la dictadura.  

Ante las represiones y arbitrariedades del régimen, se iniciaron las luchas guerrilleras, período saldado con miles de muertos en los combates y las represiones masivas de las fuerzas paramilitares y gubernamentales contra los habitantes de esas extensas zonas. 

También a partir de la década de 1970 se expande el auge del narcotráfico y la lucha de los grupos por el control del mercado de la droga la que ha convertido a Colombia en uno de los mayores productores de estupefacientes del mundo.

En 1985 surge el partido de tendencia nacionalista de izquierda, Unión Patriótica, tras los acuerdos de paz entre el gobierno de Belisario Betancourt (1982-1986) y una parte de la guerrilla de las FARC.

En el lapso de 1985 a 2002 fueron asesinados unos 4 153 integrantes de esa colectividad, según el Centro Nacional de Memoria Histórica, entre ellos dos de sus presidentes, Jaime Pardo Leal y Bernardo Jaramillo, así como el dirigente de la Juventud Comunista José Antequera; nueve de los 14 congresistas elegidos en 1986, 11 diputados, 109 concejales y ocho alcaldes, por lo cual desapareció la Unión Patriótica. 

Durante el régimen de Álvaro Uribe (2002-2010) proliferaron los denominados “falsos positivos”, es decir, asesinatos cometidos contra pobladores civiles y que se registraron por el Estado como muertes en combate. En total fueron eliminadas de esa forma 6 402 personas inocentes. 

Las luchas de las guerrillas de las FARC que controlaban grandes extensiones de territorio, se extendió hasta 2016 cuando fueron firmados los acuerdos de Paz en La Habana entre las Fuerzas Armadas Revolucionarias de Colombia (FARC) y el gobierno de Juan Manuel Santos, los que han sido violados completamente por el régimen del presidente Iván Duque, dirigido y apoyado por el exmandatario Álvaro Uribe, acusado de ser uno los principales jefes de las fuerzas paramilitares. 

Desde septiembre de 2016 a la fecha han sido asesinados más de 900 líderes sociales en Colombia y 253 ex guerrilleros desmovilizados de las FARC. 

A pesar de que los regímenes colombianos han practicado a lo largo de 71 años la modalidad de terrorismo de Estado, la población del país se levanta nuevamente para protestar contra las permanentes violaciones de los derechos humanos en su país.

En general los regímenes neoliberales y represores instalados en América Latina, bajo la dirección de Estados Unidos se hallan en crisis y los pueblos están dispuestos a cambiarlos. En Colombia, la figura de Gaitán vuelve a estar presente.