12. En la última novela de Vargas Llosa, Guaidò pierde su consulta por fraude

Eligio Damas

             Creo que mi mayor afición es leer novelas. Lo hago cuando estoy aburrido, triste y solo. Incitado por una buena obra y hasta como a manera de entrenamiento, eso que suelen llamar el “calentar”, cuando debo, por cualquier motivo valedero siempre, meterle a la lectura de algún trabajo académico, informe histórico, económico, etc.  de esos de prosa pesada, muy poca creatividad y genio, en lo que se refiere al manejo del lenguaje, las figuras y los hechos mismos. Porque hay pocas cosas tan astringentes como el lenguaje usado en forma y fondo en esos trabajos. Suelen ser escritos casi de la misma manera de redactar un informe o acta de la AN, un dictamen de juez, acta de defunción o reporte policial. Es como si en lugar de una “pluma”, quien escribe, usase un pico y una pala.

          “Hombres de Maíz” y “Pedro Páramo”, las geniales obras del guatemalteco Miguel Ángel Asturias y el mexicano Juan Rulfo, las leí a manera de preparación para meterme en el mundo de quienes escribieron sobre la “Guerra Federal”, particularmente en su versión oriental y hasta “Viaje al centro de la tierra”, de Julio Verne nunca voy a olvidarlo, la leí de un tirón, mientras transcurrían las horas de un 24 de diciembre, encerrado en mi rancho cumanés, no teniendo como ni con quien celebrar aquella “fiesta”. ¿Cómo olvidarlo? A cada momento, más por estas fechas, en mi soledad, me asalta aquel recuerdo, asociado a mi experiencia de luchador clandestino y, por eso, en buena medida aislado.  

          “Don Quijote de la Mancha”, el mayor aporte de la muy rica literatura española a la cultura universal, la leo, aunque sea un “pedazo” o le traigo como un recuerdo de algo de ella leído, al empezar cada día. Y cuando uno entra en sus lecturas cotidianas, siempre hallará alguien que al “loco de la Mancha” y a su autor, “el manco de Lepanto”, nos recuerdan”. Pues no creo exista un autor, directa e indirectamente, más citado en el mundo.

       Por esta como costumbre mía, nacida en los rincones de la vieja Cumaná, donde los muchachos del Liceo Sucre que nos reuníamos a hablar “bolserías de todo”, debíamos ir preparados con algo leído para comentar y hasta responder preguntas, bajo el temor de ser castigados con el rechazo o el ser ignorado, si no aportábamos nada, he leído infinidad de novelas y de “Marito”, Mario Vargas Llosa, creo haberlo hecho de todas las que ha publicado. Y si digo esto, es porque le tengo, como en efecto es, un relevante representativo del género. No obstante, pese “La Casa Verde”, “Los Cachorros”, Pantaleón y lasvisitadoras”, “La fiesta del Chivo”, “La Chica Mala”, “Los cuadernos de Don Rigoberto”, siendo esta la última que he leído y otras más, la que más pareciera haberme gustado por la fuerza y creatividad que hay en ella es “La tía julia y el escribidor”, pues es la que habitualmente recuerdo.

        Mi manera de escribir sobre la política tiene mucho de aquellas marcas.

        De modo que, aparte de gustarme por demás, tanto que en mi es como un vicio, leer novelas, en un apartado rincón, lo que no quiere decir escondido y menos negado, leer a Vargas Llosa, ha sido uno de mis pasatiempos preferidos y forma de entrenarme para entrarle a lo astringente y en veces hasta indigerible, pero de obligado consumo, como son esos trabajos “académicos” o informes técnicos y oficiales.

       He escrito todo esto motivado por esa como novela corta, de esas que en veces se escriben por encargo y con el mismo carácter del “Escribidor”, aquel de la novela antes mencionada, o las narraciones interesadas del locutor de “Pantaleón y las visitadoras”, que Vargas acaba de “escribir” para un video foro acerca de “la consulta”, otra especie de “Salida”, que se propone hacer Guaidò, “casa por casa”, en relación al asunto electoral, en contra de las elecciones previstas para el próximo 6D, donde como creativo al fin, ya le ofrece al promotor de aquella tarea, gesto original de protesta y combate, su “Salida”.

       Si, en efecto, Marito, por lo menos, ya escribió el guion sobre el desenlace de aquello y muy a tono con el usual proceder de Guaidò y sus mentores.  Ya Guaidò no tendría nada que pensar, salvo que él mismo y nosotros todos, sin que Marito nada escribiese, sabíamos también que ese sería el final. Pues si en algo es creativo Guaidò es hacer justo lo que ya uno, de antemano, sabe qué hará.

       En noticia impresa en el diario zuliano Panorama se dice que, “En la teleconferencia, el Nobel peruano de Literatura Mario Vargas Llosa se mostró escéptico respecto a la consulta, porque según él "la represión se ejercita de una manera sistemática", y la oposición "va a tener muy pocas posibilidades de expresarse con verdadera libertad".

      Si uno lee una y otra vez estas declaraciones de Vargas Llosa, pese su enorme capacidad creativa, lo que hemos reconocido al declararnos lector asiduo y casi vicioso suyo, tendría que decir que “Marito”, pareciera haberse copiado de Guaidò y los suyos, porque es la usual manera como éste explica todos sus fracasos. Tiene esta todas las características de una obra por encargo, hecha al gusto de quien paga.

     Claro, hay una diferencia; uno espera que Guaidò y sus seguidores, pese ahorita estén como guindando, en “blanqueo”, hablando de novelas, por la palabra usada por el maestro Gallegos en “Sobre la misma Tierra”, cuando preparaban a Remota Montiel para una nueva vida, aislándola en un apartado rancho, al final venga con ese mismo cuento o cierre, el que escribió Marito o con unos números distintos, como los que ahora exhibe Trump, para decir que ganó, pero le robaron e hicieron fraude.  

    Y la diferencia está en que el mal llamado “presidente interino”, de esos que no mandan ni en su casa, está en el limbo a causa del “guinde” de las elecciones en USA, donde Trump, su mentor y hasta creador perdió, lo que obligó a Guaidò a, indecorosamente, salir a reconocer al contrario, en un desesperado intento de aferrase al primer clavo caliente que por allí halló. Pues no sabe a ciencia cierta cómo le vendrá el supuesto nuevo huésped de la Casa Blanca, lo que es como decir que, como Remota Montiel, él mismo se encerró en “blanqueo”.

     Pero si algo falta de invento, pese el historial del autor, es en la versión del novelista peruano. Según “Marito”, en Venezuela por “la represión sistemática” que “se ejercita”, “la oposición va a tener muy pocas posibilidades de expresarse con verdadera libertad".

     Si es que no entiendo mal, Marito, piensa que quienes sean interrogados por la gente de Guaidò acerca de sus preferencias, mientras ponen en práctica esta consulta, ocultarán sus verdaderos deseos por temor a la represión, al temor les repriman “de manera sistemática” y le impidan “expresarse con verdadera libertad”.

        Vengo pensando esto desde que salí de casa, esta mañana de domingo, con rumbo a la panadería vecina, justo un camino donde sobra quienes, sin motivo alguno, nadie les pregunte nada, gritan horrores contra Maduro, tanto que hasta a los más cercanos familiares le sacan y maldicen. Y están todos los días en las calles, hasta en el mismo sitio y “gozando” con esa, por lo menos, su libertad.

       Por esto, estoy como enredado, no sé si creer lo que la experiencia me dicta, lo que leo, escucho, veo, toda esa multitud allí hablando sin cesar y sin el menor cuidado y yo mismo escribiendo casi diariamente de manera crítica contra el gobierno, sin que a ellos y a mi nada nos pase, salvo lo que a todos nos acontece, lo que nos hace protestar o en la “incuestionable capacidad creativa” de Marito. Creo en Marito, como excelente escritor, pero por supuesto, en él todo es invento, ficción, creación, imaginación pura. Y como por eso pagan.

      Cuando en la narrativa de Marito, Guaidò pierde su consulta por fraude, en vista que la “sistema practica la represión de manera sistemática” y no le permite a ningún venezolano decir por ningún medio lo mal que piensa del gobierno, el lector ya sabe que es eso, narrativa y creación, imaginación pura. Pero también, de antemano espera que será justo eso unas de las “salidas” de Guaidò; la otra, como lo hace Trump, será decir que ganó de calle, pero le hicieron ¡¡¡Fraude!!!

© APICALTERNATIVA- Año: 2020- Revista:  DICIEMBRE 2020