11. El Escarceo O Payaserìa Del Revocatorio. Políticos Trashumantes Y Solitarios Quieren Llamar La Atención

Eligio Damas

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             Lo del revocatorio es un derecho, está en la constitución. Pero el asunto no es tan mantequilla como alguna gente cree. Y menos lo es en la Venezuela de ahora.

 

             Por esto que acabamos de decir, en artículo anterior, del 18 de diciembre pasado, expresamos que, en lo referente a ese asunto, la opinión de la gente, como ya es habitual en todo en este país, comenzaba a polarizarse. Y agreguè “Unos opinan que tal proceder no le conviene al gobierno y otros a la oposición. Pero pudiera ser que a ninguno de los dos bandos resulte totalmente saludable y ventajoso en última instancia.”

 

https://www.aporrea.org/ideologia/a308466.html

 

            Es más, sostuve que se trataba de una circunstancia muy particular en la que ninguno de los bandos de la polarización, los que más mueven gente, podrían mover o tienen mayor influencia en el electorado, tiene verdadero interés. Los gringos ahora y hasta al mismo Juan Guaidò, que ya no es que está guindando, sino ya comienza “cuesta abajo, en la rodada”, ese asunto no tienen en la agenda

 

            Y en ese mismo trabajo expresé que “En mi opinión, a la oposición, aquella compuesta por quienes tienen más de 20 años intentando salir ¡ya! del gobierno, al cual califican sin ningún género de dudas de "chavista" y hasta comunista, no le conviene activar el referendo revocatorio, en el supuesto caso de estar en condiciones de poder hacerlo, pese pudiera desencadenar una serie de desencuentros y generar más confusión y distanciamientos entre quienes ejercen y comparten el poder. Y lo dicho también es atinente al gobierno de Estados Unidos.”

 

          El gobierno, en un principio, dio muestras de amplitud y hasta deseos que la oposición se embarcase en aquella aventura cuando el CNE dio luz verde al proceso revocatorio. Confieso que esa actitud me asombró y me dejó como en el aire.

 

          Dijimos antes en artículo publicado el 19 de próximo pasado, que “pareciera que la opción electoral, al fin, comienza a imponerse en Venezuela nuevamente; lo que podría ser una oportunidad para ganarse a la mayoría que se viene absteniendo al optar por una candidatura y un programa pertinente y correspondiente con sus anhelos. En este proceso de cambio comienza a tomar fuerza la idea de convocar un revocatorio contra el presidente Maduro.”

 

         Y agregamos como dato curioso que, en el gobierno, tal opción también parecía haberse impuesto, pues “es como curioso, pero más bien una muestra de lo que decimos, que el CNE, ayer mismo aprobó una "solicitud para iniciar un posible revocatorio al presidente".

 

 https://www.aporrea.org/oposicion/n370791.html

 

         Es decir, el ánimo despertado en ciertos sectores opositores, entusiasmados por los resultados de Barinas, pareció coincidir con el interés mismo del gobierno, expresado en la rápida decisión del CNE de abrir el proceso revocatorio.

 

        Tales manifestaciones parecían contradecir nuestra predicción según la cual, no habría proceso revocatorio porque las partes, por lo menos las determinantes, gobierno y oposición, casi toda èsta, por distintos factores, sobre todo por las características de la coyuntura venezolana, no estaban interesadas en ello.

 

            Las dudas acerca de nuestra predicción comenzaron a despejarse cuando el CNE estableció limitantes condiciones para lo más fácil, el proceso de recolección de firmas.

 

            Es decir, el bando oficial se mostró partidario o dispuesto a admitir el proceso revocatorio, dando con ello un mensaje de amplitud, pero puso condiciones que dificultan por demás lo que parece más simple, el proceso de recolección de firmas. Este requiere acuerdos y organización entre quienes lo promuevan y para eso se necesita, entre otros factores, suficiente tiempo, como también para estimular a una población que, en gran medida, sigue anclada en la abstención; justamente lo que la medida del CNE  limitó en exceso.

 

           Lo que ratificó lo que ya habíamos dicho, al gobierno no conviene un proceso revocatorio y no porque creamos pueda perderlo, lo que al contrario, vemos muy difícil, pues para ello tendría que votar por revocar a Maduro más de 6 millones quinientas mil electores y la tendencia abstencionista, todavía sembrada en Venezuela, hace eso por demás difícil.

 

           Como dijo Elías Jaua, personaje todavía con cercanos vínculos al gobierno, “la mayoría de los venezolanos y las venezolanas están desafiliados y desafiliadas de cualquier partido político.” Y según él, eso “se corrobora en el creciente desinterés en conversar sobre lo cotidiano y sobre las diatribas  de las dirigencias políticas.” Y agregó “Si los políticos  y políticas no hablan de lo que interesa a las mayorías, a las mayorías deja de interesarle lo que estos y estas  digan o hagan”.

           Por todo lo anterior, también dijimos, con anticipación que “Según la narrativa más extendida, el presidente pudiera ser revocado con extrema facilidad. Se piensa que, si en algo se pudieran poner de acuerdo con facilidad los potenciales votantes del bando opositor, denominado así todo el universo que adversa al gobierno, desde la izquierda, lo que pareciera injustificado si no mediase tanto simplismo y sectarismo, hasta la extrema derecha, sería en eso.”

 

           Todos sabemos que “Revocado el presidente, asunto que, sin negar que es este un pensar muy hipotético, la autoridad competente debe llamar a elecciones para sustituirle en un plazo por demás breve y perentorio”.

 

          Pero advertimos que “Ante este dilema, escoger un candidato en tiempo tan breve, la oposición vuelve a correr en desventaja.”

 

          En la misma línea de análisis advertimos que no era descartable que “en el seno del Psuv, o en su cúpula, a esta altura, exista un acuerdo de emergencia, para lo sobrevenido, para evitarse confrontaciones que pudieran facilitar el triunfo opositor.”

 

           Pero advertimos que “el escenario de la oposición es otro. Y es difícil, más de lo que en ese universo se cree, porque no es un espacio separado por pequeñas cosas, como discordias personales o desacuerdos en los negocios, sino por distintas oposiciones con visiones, proyectos de país, en buena medida, diferentes. Entre lo que Leopoldo López, Guaidó, Borges y sus seguidores piensan, planifican y las visiones de otras partes del universo del cual hablamos, hay demasiadas distancias para unirlas fácilmente en una sola candidatura, sólo con el propósito de salir del Psuv.”

 

        Es decir, sabíamos y sabemos, que la oposición no estaba y no está interesada en desatar el proceso revocatorio y el gobierno bien lo sabe y por eso el CNE se abrió con prontitud.

 

       Pero también dijimos que, “al Psuv y a quienes gobiernan, pese lo anterior, pudiera no convenirle el revocatorio, lo que pareciera como fácil alcanzar. Pues eso podría implicar la unión, aunque sólo sea, en principio, para eso, de una votación opositora muy voluminosa. Y esto podría ser un precedente, estimulante demasiado significativo, atractivo y hasta convincente para que la oposición se esmere por demás en la búsqueda de acuerdos. Pero también, pudiera desatar discordias, ahondar contradicciones, desacuerdos, hasta decepciones y pérdida de fe, esperanzas entre la gente del gobierno y sus partidarios.”

 

             Advertimos que en los altos mandos del Psuv pudiera haber un “preacuerdo de contingencia''; pero eso es sólo eso, una posibilidad, que aun siendo cierta, por el carácter mismo del acuerdo, no evitaría distanciamientos y desencantos en los cuadros medios y la militancia. Pero también, ese tipo de acuerdos, tomado entre cúpulas, escenarios ajenos a la realidad, en base a cuestiones hipotéticas, no suelen ser muy coherentes y dignos para dejar satisfecha a la gente y menos a quienes tienen sus esperanzas puestas de entrar a Miraflores a ejercer el mando. Menos sería lo más saludable para dejar satisfecha a la multitud que milita en el partido, lo que es digno mencionar dado lo que ya antes ha venido aconteciendo, que se rebela con el significativo descenso de la votación de ese universo.”

 

              Màs, advertimos, “si ese preacuerdo no existe, pese el breve tiempo del cual se dispone y quizás hasta por eso mismo, no es descartable que en el seno del partido fundado por Chávez, quien alcanzó, entre tantas, la proeza de unificar a un universo disperso, difícil de ponerse de acuerdo en algo, que aunque hoy sea diferente, para decirlo como Kotepa Delgado, algo debe quedar, pudiera desatarse un debate por demás intenso, inesperado, tantas veces evadido, que produzca cambios inesperados, no deseables y hasta activar nuevas alianzas.”

 

            A esta altura pareciera que Maduro y Cabello, por lo que uno observa externamente, que no es suficiente, han alcanzado un acuerdo para mantener el control del gobierno y abordar contingencias como la que pudiera plantear el revocatorio. Antes hemos escrito abundantemente sobre este asunto relativo al relevo dentro del gobierno y advertido como Diosdado Cabello se considera, con muchas razones, el pertinente para sustituir a Maduro; pero también dejado constancia de las manifestaciones dadas por la tendencia de este último de preferir uno de los suyos, de la intimidad, particularmente la señora Delcy Rodríguez, a quien en el pasado, de manera incomprensible y hasta injustificada, se le dejó crear un partido paralelo al Psuv, inscrito en el CNE, lo que Diosdado tuvo que enfrentar. Por cierto, que por esas discrepancias y distanciamientos, Elías Jaua terminó marginado.

 

        Llama mucho la atención como, en los últimos días, bastantes ya, la señora Rodríguez, muy habituada a hacer uso de los medios de comunicación casi con la misma abundancia del presidente Maduro, se ha venido manteniendo muy callada, como en la sombra.

 

        Pero como dije, eso no es suficiente para hacer un claro y definitivo diagnóstico de las confrontaciones, diferencias internas en el Psuv, que pudieran ser repotenciadas ante la emergencia de escoger por adelantado una candidatura que, ganando, tendría en el poder a quien ese peldaño alcance y sus íntimos, por seis años más, Y hay momentos de la vida de uno y hasta de los pueblos, que los años pesan.

 

       Es decir, ratifico la idea que al gobierno tampoco interesa, en lo inmediato, meterse en un embrollo de esa naturaleza y que en eso, como antes dije, aquél y gran parte de la oposición coinciden. Por eso, pese los escollos que a última hora puso el CNE, todo el mundo “se quedó tranquilo y sin nervios”. Si no fuese asì, la oposición estuviese en la calle protestando, EEUU y UE lanzando amenazas y provocaciones.

 

      Acabando de escribir esto, el CNE da por cerrado el proceso de recolección de firmas, el cual arrojó un saldo ínfimo de firmas recabadas, demostrativo de lo que dijimos, a la oposición eso no interesa, salvo a unos políticos trashumantes y solitarios que quieren llamar la atención.