11. Por Pascualina Curcio Y El Antiimperialismo Como Excusa. Respuesta A Un Amigo  En El Extranjero 

Eligio Damas 

Buen día querido amigo.

            Esta nota fue escrita al final, pero como me dirijo ahora a ti, la pongo aquí. Amigo y hermano, esta nota debió ser breve pero se extendió demasiado por la enorme carga que soportamos. Decidí ahorita que este será mi próximo artículo. Por supuesto, no voy a nombrarte. Lo que quiero es que perdones la carga de iracundia que hay en ella. No es por ti ni para ti; tiene un claro objetivo. Sólo intento expresar cuánto me incomoda se piense que no apoyar a Maduro es olvidar el fenómeno malévolo del imperialismo o uno se volvió pro imperialista. Me incomoda que gente con talento, sin interés alguno por manipular, nos juzgue como antiimperialista, según apoye o no a Maduro. Eso es triste.  Es eso como un maniqueísmo y hasta manejo infantil del asunto. Aunque debe quedar claro que lo de “no apoyar a Maduro”, nunca significa que nos cuadramos con la derecha, en eso de sacarlo del poder ahora, menos de manera ilegal y tampoco con sus opciones electorales. Seguimos siendo lo que siempre hemos sido.

                                              

Eligio

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             Para responder a lo que dices sobre el antiimperialismo, usado por Pascualina Curcio para evadirse, te diré lo siguiente. Solemos decir, en el lenguaje coloquial, “bueno es cilantro, pero no tanto”. La misma medicina, por muy buena que sea, no sirve para curar todo. Es casi lo mismo que, un marido pretenda que la esposa le tenga en buena estima y excelente evaluación, porque es cordial, amoroso y hasta se desborda en lisonjas con ella, pero no cumple con sus deberes, como el de cuidar por la familia, del decoro de esta, como el mensaje a los hijos, hasta la alimentación.

           Es como demasiado simple que, porque el imperialismo intenta apoderarse de nuestros recursos, violar nuestra soberanía, tarea que nunca ha engavetado, pues como dice Trump, está siempre “sobre la mesa”, tengamos que respaldar y justificar a un gobernante y gobierno que se desbordan en no saber qué hacer, desidia, incompetencia y dejarse atosigar por los corruptos.

           La destrucción de nuestra industria petrolera y otras tantas, comenzó antes que las sanciones de Trump comenzaran a operar. La caída paulatina de la producción petrolera, denunciada por diversos técnicos del ramo que recomiendo leas, no pueden atribuirse exclusivamente a Trump y el imperialismo. La Falta de inversión en gran magnitud en el sector agrario, habiendo habido como hacerlo, mal viejo que se acrecentó con Maduro, no podemos atribuírsela a Trump y al imperialismo. Y menos podemos hacerlo por la destrucción de las instalaciones mismas.

          La manifiesta incapacidad hasta para delinear y poner a andar modelos sustitutivos en distintas áreas, no podemos justificarla en el contrario. Es como si en el fútbol, culpásemos al equipo “rival” por la enorme cantidad de goles que nos incrusta en las redes. Tenemos un gobierno que ni siquiera en el papel tiene delineado lo que se propone hacer, porque el presidente sólo es un exhibicionista ansioso llegue la hora para ponerse ante las cámaras de televisión.

        Lo del antiimperialismo es algo como sobreentendido. Que Pascualina Curcio, intente convencer a sus lectores, que en gran medida somos nosotros y a quienes entusiasmó, poniéndose al frente de la lucha por el salario, que existe el imperialismo y que ese peligro nos acecha, como metiéndonos miedo para que no sigamos como veníamos y hasta detrás de ella, sería en cierto modo hasta como una falta de respeto. Es la misma "lógica" miserable que nos tratan de imponer, según la cual, Maduro es un eficiente presidente desde que llegó allí y sucede que el imperialismo no lo deja hacer. Es el imperialismo quien le impone las políticas monetaristas que Pascualina había venido denunciando como contrarias al interés de los trabajadores y sin ser ellas de fatal aplicación. Es  el imperialismo, como los fascistas, el FMI o ultra derecha, quien congeló los contratos a los trabajadores y les impuso el sueldo miserable que a  él le da la gana. ¡Para qué temer al FMI si tenemos a Maduro!

 

               Y curiosamente, si relees el artículo de Pascualina y lo que  inserté en el mío, verás cómo llega al exceso de señalar que ya no son los monetaristas del gobierno, como Jesús Farías y asociados, sino los del imperialismo. Esto es una evidente falta de decencia intelectual. Pero no se puede culpar al imperialismo, estrictamente hablando que, en Barcelona llevemos por ejemplo, 20 días sin agua y no haya una autoridad que siquiera dé una explicación. El imperialismo no le impidió a los cubanos tener por lo menos un buen servicio médico. ¿Sabes que en nuestros centros de atención médica no hay ni siquiera algodón? ¿Sabes que en esos centros, como en las escuelas y en todo, se ha perdido hasta la moral y el entusiasmo, porque esos trabajadores, como nosotros, casi estamos en la mendicidad por salarios de 15 y 20 dólares mensuales y de menos de 2 dólares el salario mínimo y la pensión del IVSS? No hay nada que erosione, desmoralice más al hombre que la miseria y más cuando eso no se justifica. Por eso Bethold Brecth habló de “lo primero es el comer”.

              ¿Es culpa del imperialismo acaso el oscuro negocio del oro nuestro, que nuestra tierra tiene en abundancia y nadie sabe dónde anda, porque el secuestrado por los ingleses es poco en comparación a lo que poseemos? Según una nota publicada ayer, nuestras reservas internacionales en oro han llegado a su más bajo nivel histórico.

              Porque Maduro grite que es antiimperialista, lo que no es nada cierto, pues para eso tendríamos que revisar lo qué el calificativo significa, no puedo yo apoyar a un tipo lleno de prepotencia, egolatría y hasta ser lo más ineficiente e indolente que ha puesto Dios sobre la tierra como gobernante. Te voy a poner un link de unas declaraciones, nada más y nada menos que de Néstor Francia, que hasta hace poco había venido rompiendo lanzas en favor del gobierno, para que veas hasta dónde está llegando esto.

 https://www.aporrea.org/actualidad/n358069.html

             Estas declaraciones revelan el pobre, hasta aberrado y autoritario concepto que Maduro anida y que impera en el manejo de las relaciones dentro del partido, donde el militante no es más que una ficha o número de cédula en una lista y una larga cola de tontos solo destinados a recibir órdenes.

 

            Para demostrarte lo incompetente e indolente de Maduro tendríamos que revisar toda la decadencia que aquí persiste que pareciéramos regresar a la edad de piedra y no puedes, si analizas cada cosa, encontrar allí la culpa del imperialismo. El gas, en el país del gas, que lo distribuye una  empresa y qué "Socialista", llamada gas comunal, te llega a tu casa si le pagas a los del camión 20 dólares, que es el equivalente al sueldo mensual de un jubilado como yo. Tanto que, quienes no tienen cocina eléctrica, que muchos no tienen y la que tienen está en los últimos momentos, están regresando a cocinar con leña y cuesta admitir que eso sea culpa del imperialismo, como tampoco es culpa exclusivamente de éste, nos haya anotado el gol, pues es por falta de defensiva nuestra, de imponernos el dólar como moneda de uso cotidiano en Venezuela, mientras el salario es en bolívares y por vía electrónica. No creo que ese tipo del “Gas Comunal”, con camisa roja y todo, sea de la CIA ni agente directo de Trump.

             No podría culpar al imperialismo que aquí todo suba sin control alguno, siendo éste como un barco a la deriva, sin capitán ni timón; pero eso sí, los íntimos del gobierno tienen camionetas negras, lujosas, con abundante gasolina y vidrios bien oscuros para que nadie les vea ni salude. Un país donde la desigualdad se acrecienta; un socialismo con una capa selecta de ricos que tiene de todo y de sobra y en ella están los jerarcas gubernamentales y una inmensa, ancha, densa y larga de miserables.

              Será muy difícil que un maestro jubilado como yo, a mis 82 años, después de haber servido con devoción y en modo abnegado a la escuela, viviendo casi en la miseria, comiendo sardinas en veces en las tres comidas y compradas a precio de dólar, porque es lo que puedo comprar con mi salario, no pudiendo acudir al médico porque no tengo los 25 o 30 dólares que cobran por consulta privada, porque Maduro nos quitó los seguros de salud previstos en los contratos sin sustituirles por nada, ya que en los hospitales no hay servicio especializado y de haberlo habría que hacer colas más largas que para surtirse de gasolina, pueda conformarme diciendo y más que eso, admitiendo, que esto es culpa sólo del imperialismo. Me vería a mi mismo como un conformista o por lo menos un idiota en plan de adoración de quien eso no merece. Sería como la conducta de un zombi.

            Mi condición de antiimperialista, como mi militancia de izquierda desde los 15 años, que son muchos más años que los que tiene Maduro y siempre jodiéndome, poniendo el lomo, corriendo riesgos y desdeñando oportunidades por consecuente, no está en duda, menos me la van a poner en duda tipos como Maduro y muchos de sus subalternos, con menos historial de lucha que nosotros; quienes nunca hemos estado en gobierno ni sentido necesidad de luchar por defender una prebenda o una trinchera de lujo y comodidades. Lo fui, lo sigo siendo y lo seré hasta el último segundo de mi vida, porque así cómo Bolívar, con su enorme talento, antes de la mitad del siglo 19, percibió el riesgo que significaba para nuestras economías el crecimiento vertiginoso de la de EEUU, nosotros nos formamos en una escuela que supo de lo del imperialismo, no por oído, sino estudiando el asunto, que no es sólo inherente al país nombrado, sino a todo aquel que esté en esa fase del desarrollo del capitalismo y del exceso de capitales.

               Pero no soy un infante para que un pendejo de esos izquierdistas o grupos de izquierda que Chávez sacó a la fuerza de la visión estrecha que tenían del proceso histórico y de la coyuntura de entonces, me imponga lo que antes, años atrás, muchos años, nos trataban de imponer, que ser antiimperialista era respaldar las políticas absurdas que ellos intentaban implementar, hasta la de quemarle el carro a humildes trabajadores del volante o de lo contrario “eres un vendido al imperialismo y agente de la CIA”, como infantilmente nos decían.

             Maduro y los suyos, y eso es lo que intentó Pascualina en su discurso, quieren que digamos, si "es cierto, Maduro no ha podido hacer nada, pero por culpa exclusiva del imperialismo y por antiimperialistas tenemos que respaldarle y hasta votar por ellos en diciembre. Quien eso no admita entonces es agente del imperialismo". Aquí, ya son pocos los inteligentes que muerden ese viejo e infantil anzuelo.

          Eso está bien para los acuerdos de congresos como el de Sao Paulo donde la mayoría de quienes en ellos participan lo hacen con ese objetivo como fundamento, pero no someten al análisis de manera específica o concreta a gobiernos como el de Venezuela, para descubrir lo malo que allí se hace o lo malo que es no hacer lo que se debe.

© APICALTERNATIVA- Año: 2020- Revista:  Septiembre 2020