10. Día De Compras En Cuarentena

CARMEN PACHECO

En medio de la angustia de tener que salir a comprar lo que se está acabando, plancho mi Tapaboca, me calzo el morral a la espalda, donde traeré las cosas que compraré. Llevo un dispensador de agua con cloro, para rociar a todo aquello que tenga que tocar, me dispongo a abrir la puerta, no sin antes pedirle a Dios me libre del enemigo minúsculo que azota en el planeta. Las calles están desoladas, uno que otro vecino, con caminar acelerado y cabizbajo pasa a mi lado con un, muy callado “hola”. Trato de que mis ojos se aviven para enviarle un mensaje de seguridad y afecto, a pesar del tapaboca que ahoga mis “BUENOS DÍAS VECINO” pero continúo mi paso rápido, escogiendo las calles aledañas a mi destino, así acorto el camino y llego más rápido. Por donde vivo, las personas, en su mayoría, han acatado las medidas de protección, se les ve transitar con tapaboca, en carro, bicicleta y caminando. No deja de parecerme insólito que algunos no hayan entendido la gravedad de la situación que hoy vive la humanidad. Cuando les digo que deben colocarse el tapaboca, me ven como bicho raro pero como no es momento de pararse a discutir, aprieto el paso y continúo mi marcha. No pude evitar detenerme al oír el llamado de la Naturaleza, que venía desde unos inmensos Chaguaramos que estaban en una casa. Logré ver pájaros “Tijeretas” retozar alegremente entre el verdor de sus hojas, era una hermosa alharaca musical, que alegró mi expedición del día, mientras los padres llevaban en sus picos el alimento a sus crías. Los Chaguaramos estaban repletos de nidos colgantes. Definitivamente ellos y yo estábamos en la misma tarea pero con una diferencia muy marcada, ¡Ellos eran libres de ir a donde quisieran y permanecer en el aire el tiempo que dispusieran! Hoy pude entender de qué se trata la verdadera libertad. Libertad es cuidar de mi entorno, amar lo que tengo. Ser uno mismo, ser “Auténtico” en todos los sentidos. Poder ir y venir a mi antojo, que el sólo hecho de buscar comida para los tuyos no tenga que ponerse en juego la seguridad propia. Esas Tijeretas me dieron una lección, hoy ellas se sentían “Libres” porque el hombre estaba “Encerrado”. ¿Llegaremos a aprender algún día que no somos quiénes para cercenar la libertad a nadie? Lo que está pasando en el Planeta es para tomarlo con la seriedad que se debe. Hay personas que posiblemente se creen “Superman” o algo así porque cuando les dices que se proteja, los veo tomar una actitud de superioridad. No sé cuál es su fuente porque definitivamente no es la misma que la de la mayoría. Entiendo que, con conciencia, obediencia y acatando las reglas contra este macabro Virus, podemos salir airosos de esta nueva prueba que se nos suma al vivir. Es lamentable que el comercio que permanece abierto para que sustente de alimentos y medicinas, sienta la necesidad diabólica de sacar provecho, en estas horas tan tristes para todos. No se dan cuenta que lo que es arriba es abajo y que nadie se va libre sin pagar por sus actos. Amigos, lo único que nos queda es rezar, meditar, volver, como lo he dicho antes, a tu yo interno. Retomar pensamientos de amor, solidaridad. Hacer caso en lo que nos indican para preservar la vida propia y la del que está al lado. Hagan citas virtuales con aquellas personas con las que no volvieron a hablar. Tómense un café en línea y llenen ese momento de presente pero evocando un futuro cercano y feliz. Díganse que se quieren, no es malo necesitar a alguien. Las reglas han cambiado, lo que antes pensabas no se debía hacer, hoy puede que tengas menos tiempo para hacerlo y disfrutarlo. Llénate de armonía, que esa paz interna cubra tus órganos, entrañas, cerebro, corazón, piernas, brazos. Revístete de luz divina, abrígate de Amor porque el Amor lo sana todo. Sigamos en este nuevo camino que se nos ha marcado. Hoy no somos los que decidimos qué hacer pero sí cómo hacerlo…

Carmen Pacheco 30 de marzo de 2020".