2. Guaidó, en medio del jolgorio de Gedeón, tiró a Trump al pajón y tiene los días contados

Eligio Damas

No hay duda que Guaidó, por lo menos, dándoles a ellos la ventaja de explicar a su manera todo este asunto, en lo de Gedeón, está metido hasta la coronilla.

Desde hace un buen tiempo, por las redes se venía hablando de una “Operación cirugía”, mediante la cual sacarían a Maduro, casi sin dolor y se lo llevarían lejos e inmediatamente se acabaría “el origen de la disputa” y un nuevo gobierno con Guaidó o uno de los a él cercanos, con toda tranquilidad asumiría. Uno, siempre ingenuo, llegó a creer era producto de la fiebre colectiva, alimentada por el cine gringo que una y otra vez, en distintas películas, monta escenas como esas.

Anoche comprobé mediante un intercambio con un “amigo invisible”, que hay en el pueblo quienes creen que esa opción es posible en Venezuela. Sacan a Maduro, por la acción de un comando o le asesinan y como mecánicamente todas las fuerzas que a este han estado apoyando, pero no precisamente por él, sino por otras cosas más trascendentes, que en esa bucólica manera de abordar el asunto se ignoran,  se ponen a disposición del nuevo gobernante.

¿Sabe usted lector amigo, quién sería ese nuevo gobernante? Pues según esa historia, que más parece un cuento para niños, sería Guaidó, quien ejerce la función de Presidente interino. Es una lógica, como contra toda lógica, pero tiene la virtud que fue inventada como con la intención santificada que coincida con el mundo real.

Muerto o desaparecido Maduro, en el supuesto que se lo lleven raptado, como a Chávez en el 98, la AN sin duda, para eso existe, lanzaría una resolución para que el interino pase a sustituir a Maduro, lo que antes no ha podido hacer. Imaginan, porque esto es imaginación pura y silvestre – nunca había usado mejor esta expresión – que el ejército, con Padrino al frente, las milicias y todos los cuerpos armados, saldrían solícitos a cuadrarse al nuevo presidente, porque según, sin hacer revisión alguna, eso es estrictamente constitucional. Si el TSJ, dice lo contario o eso no avala, pese le corresponda, dejaría de ser constitucional y sujetos todos quienes integran el cuerpo, salvo quienes saquen lo que tengan que sacar, a que se les pongan los ganchos.

Si la multitud que respalda al gobierno de Maduro y toda aquella enorme porción que no lo respalda pero no avala esos procedimientos, no por emoción como andan diciendo unos presuntos científicos sociales, sino por racionalismo puro, se opone, se  le echa las fuerzas del orden encima.

Pero hay más, porque ellos son pendejos pero no tanto. Si las fuerzas armadas, la FANB, las policías, las milicias no acatasen lo constitucional que es lo que los golpistas han dispuesto, entonces sí, entrarían las fuerzas del TIAR, que no son tales sino de EEUU a poner el orden, rescatar la democracia y una constitución que nunca les ha gustado, tanto que lo primero que harían sería derogarla. Y esto apenas llevaría a lo máximo, un par de horas.

Ese era y es el plan que a mí me parece como una vaina de niños, pese mucha gente lo crea muy genial. ¿Coño no te das cuenta que eso lo diseñaron los gringos y esos carajos no se andan con vainas ni pajaritas preñadas, ni nunca se pelan? Aunque se hayan pelado en Vietnam.

Está probado pues que Gedeón tenía o tiene como fin acabar con el gobierno e instaurar un régimen que ya no sería provisional, de “transición”. sino quizás a largo plazo, tomando en cuenta que Gedeón, “El Destructor”, gobernó 40 años, porque muchos de ellos siguen diciendo que está vivo y ahora es cuando viene lo mejor, pese el G-4 acaba de declarar que: “Para alcanzar ese objetivo no debe hacer falta sacrificar más vidas. Venezuela no quiere más violencia. La violencia solo es promovida por quienes usurpan el poder desconociendo que la soberanía reside en el pueblo.

 https://www.panorama.com.ve/politicayeconomia/Partidos-de-oposicion-rechazan-la-Operacion-Gedeon-20200507-0008.html

 

Pero Gedeón comprobó que esa fantasía, no sé si llamarla popular o no, que corría por las redes, era de verdad un plan que diseñó la empresa de Jordan Goudreau, algo así como aquella mediante la cual asesinaron a Bin Laden y Obama e Hilary Clinton vieron gozosos y “reílones” por televisión. Por supuesto en este caso sólo se trató de asesinar a alguien. El resto, es decir, la toma del poder que en aquel caso no se dio, pues no era el objetivo ni había forma que pudiera serlo, tal como hablamos arriba, ellos se lo cranearon.

 

Pero la operación no pudo ni siquiera alcanzar su primer objetivo, el del desembarco y la toma de posiciones. Pasó lo que todo el mundo conoce, terminó en absoluto fracaso. El éxito, el triunfo todo el mundo reclama. Como que “yo no estuve con ellos, pero en mi casa, en plena cuarentena y echándome palos, mantuve el dedo medio montado sobre el índice y este empujado por el pulgar, desde que supe que habían desembarcado por la información de Goudreau, para darles mi apoyo y buena suerte”. “Y salí dispuesto, con mi botella en mano a celebrar, hasta corriendo riesgos, pues dejé la mascarilla, apenas supe que al usurpador habían liquidado y las fuerzas armadas de toda naturaleza acogidas a lo dispuesto en la constitución”.

 

 Pero Gedeón fracasó y nadie se queda más solo que un fracasado.

 

Jordan Goudreau, quien desde la madrugada, donde estaba, empezó a hablar de la expedición y como sus hombres tomaban posiciones, soñando como soñó todo el plan desde que lo diseñó, se quedó o le dejaron solo. Como si el fuese Miranda o Simón Bolívar, quien por su cuenta pero por su patriotismo e interés nacionalista, hubiera diseñado un plan, tirado una parada para “salvar a Venezuela”. 

 

Guaidó de inmediato se distanció de aquello, “eso no es conmigo”. Pero, para no quedar tan feo, sacó un comunicado donde se solidarizaba con “los soldados de la patria que luchan por salvarla”. Un discurso o mejor carambola de dos bandas, pero de las corticas.

 

Jordan Goudreau estando así las cosas, temiendo no le reconociesen el contrato, porque eso es lo suyo, denunció el acuerdo firmado, con cantidad dineraria y todo con Guaidó, lo que hasta J.J. Rendón ha reconocido.

 

Trump y Pompeo, por el fracaso de aquello, pues eso no se hace sin que ellos lo ordenen, optaron por distanciarse, diciendo el segundo que si ellos hubiesen hecho eso, “todo habría sido diferente”. Es decir, más o menos les 

 

Pero Guaidó, pues tampoco es tan torpe ni pendejo, en fin de cuentas es un ser humano, no le quedó otra opción que también distanciarse de aquello.

 

Por su parte el diario Washington Post, unas horas después de haber empezado a escribir esto, inserta un largo trabajo, en el cual pretende vendernos la idea como demasiado sonsa, según la cual, en medio de tantos enredos, indecisiones, inhibiciones de Guaidó, su gente y hasta Trump y los suyos, Goudreau optó por ejecutar la operación por su cuenta y riesgo.  Es decir, como dijimos arriba, el mercenario de repente dejó de serlo y se mutó en Bolívar, Sucre o Francisco de Miranda.

 https://talcualdigital.com/twp-entre-discusiones-y-desacuerdos-operacion-gedeon-se-le-salio-de-las-manos-a-guaido/

 

Ahora vienen las preguntas. ¿Si no fue Guaidó quien encargó aquello con el aval de Trump o de los suyos y tampoco fueron estos, entonces quién pudo haber sido?

 

¿Es creíble la versión de J.J. Rendón quien dice haber pagado a Goudreau apenas 50 mil $ de una factura de 226 millones como adelanto y después dejaron eso así? ¿Es creíble que habiendo dejado eso así y sólo por 50 mil $, Goudreau impulsó la operación? Finalmente, ¿es creíble el cuento de Washington Post, según el cual Goudreau asumió la operación a su cuenta y riesgo? ¿Es de creer que  Guaidó y Trump están al margen de eso?

 

Como nada de eso es creíble, inmediatamente cualquiera, sin necesidad de mucha agudeza piensa en Trump. Él pudo pagar o asumir la responsabilidad del pago pero por cuenta de Guaidó, tratándose de una suma tan alta que este no pudiera disponer. En todo caso, tal operación no sería supervisada y vigilada por el presidente de la AN pues no tiene ni sabe cómo. Pero al este negarse, persistiendo los reclamos de Goudreau y hasta su oferta de continuar con los planes, de donde se supone le pagaron o están pagándole, cualquiera entiende que sugiere lo que antes hemos dicho; que pagó o está pagando Trump. Para decirlo de manera coloquial y sin muchas vueltas, Guaidó tiró a Trump al pajón. Pero a este seguro que eso nada va a gustarle, para más vainas tener un enemigo personal como Goudreau no parece buen negocio para Guaidó, sobre todo cuando en el G-4 pudieran estarle recortando la alfombra.

 

Y todo esto, más haber fracasado una vez más, hace presumir que, Guaidó tiene los días contados.

© APICALTERNATIVA- Año: 2020- Revista:  Junio 2020